Un equipo internacional ha hallado dos diamantes en Sudáfrica que desafían las reglas conocidas de la geología. Estos diamantes contienen minerales carbonatados ricos en oxígeno y aleaciones de níquel pobres en oxígeno, lo que en teoría no debería ser posible. El equipo, dirigido por Yaakov Weiss, de la Universidad Hebrea de Jerusalén, descubrió que estos diamantes se formaron entre 280 y 470 kilómetros de profundidad, en un entorno con presiones de hasta 45.000 veces la atmosférica. Esto sugiere que los materiales oxidados pueden sobrevivir más abajo de lo que se creía, coexistiendo con metales como el níquel. El hallazgo abre una nueva ventana para estudiar los procesos químicos en el manto terrestre y su influencia en fenómenos como los volcanes o la composición de los continentes. Los diamantes funcionan como cápsulas del tiempo, conservando fragmentos del pasado geológico del planeta. Los científicos continúan analizando las inclusiones atómicas de estos diamantes para determinar cómo lograron coexistir materiales tan opuestos.