Singapur, una isla-ciudad cerca del ecuador, ha implementado una estrategia sistémica para combatir el calor extremo. La ciudad cuenta con temperaturas de 31-33 °C durante todo el año. El primer ministro Lee Kuan Yew impulsó la creación de sombra urbana como política pública, incluyendo arcadas y aleros en edificios para generar sombra. Los desarrolladores inmobiliarios deben construir aleros de entre 2,4 y 3,7 metros en las fachadas. La ciudad también ha apostado por la vegetación, con 1,4 millones de árboles en 2014, y casi la mitad del territorio urbano cubierto de pastos, arbustos o árboles. Un estudio detectó que los parques presentan una temperatura media del aire entre 1,69 y 2,21 °C más baja que las zonas urbanas circundantes. La sombra urbana se ha convertido en herramienta de equidad social, con parques y senderos sombreados en zonas de vivienda pública y barrios acomodados. El país invierte en tecnología climática avanzada, como el proyecto Cooling Singapore 2.0, que desarrolla un 'gemelo digital urbano' para simular el mejor balance de sombra, viento y vegetación. Se aplican pinturas reflectantes y se exploran infraestructuras especiales para reducir la demanda de aire acondicionado en hasta un 40 % en algunos sectores.