El último eclipse solar del año tendrá lugar el 21 de septiembre, siendo un eclipse parcial con una magnitud que alcanzará hasta el 86% de cobertura solar en las zonas más favorecidas. Esto significa que el disco del Sol no desaparecerá por completo, aunque la Luna llegará a ocultar más de tres cuartas partes de su superficie. La experiencia será especialmente llamativa en regiones como Nueva Zelanda y la Antártida, donde la oscuridad parcial del cielo y el cambio de tonalidad de la luz ofrecerán imágenes difíciles de repetir. En Nueva Zelanda, el eclipse coincidirá con el amanecer, lo que permitirá escenas singulares. En Auckland la Luna cubrirá el 60% del Sol, en Wellington un 66%, en Christchurch un 69% y en Invercargill, en el extremo sur del país, se alcanzará el 72%. El eclipse tendrá una duración total de 264 minutos, algo más de cuatro horas, aunque en cada ubicación la experiencia será más breve. En España, el eclipse no será visible de manera directa, pero se podrá seguir a través de retransmisiones en línea. El calendario celeste no se agota con este evento, ya que octubre traerá dos de las lluvias de meteoros más conocidas: las Oriónidas y las Dracónidas.