Breakthrough Starshot, una iniciativa que une a científicos y visionarios, prepara diminutas sondas que, impulsadas por láseres desde la Tierra, prometen llegar a Proxima b en apenas dos décadas. Proxima b, el planeta que orbita en la zona habitable de Alpha Centauri, se ha convertido en el gran foco de la búsqueda de vida extraterrestre. La distancia de 4,24 años luz que lo separa de la Tierra es un obstáculo para la tecnología espacial actual. Las sondas más rápidas tardarían decenas de millones de años en llegar. El proyecto plantea lanzar cientos de diminutas sondas equipadas con velas ultraligeras, impulsadas por un haz de láser proyectado desde la Tierra, capaz de acelerar hasta el 20% de la velocidad de la luz, unos 60.000 km por segundo. La estrategia del enjambre responde a la crudeza del trayecto, ya que a esa velocidad, la radiación y el impacto con partículas espaciales pueden destruir las naves. El entusiasmo convive con grandes y complejas dificultades técnicas, como la miniaturización de sistemas de comunicación e instrumentación. Los cálculos sitúan un lanzamiento hacia 2040 y la llegada de datos de Proxima b alrededor de 2080. La idea tiene un atractivo irresistible, ya que una tecnología usada por nuestros ancestros para cruzar mares podría convertirse en la primera herramienta que nos lleve más allá del sistema solar.