Breakthrough Starshot, una iniciativa que une a científicos y visionarios, prepara diminutas sondas que, impulsadas por láseres desde la Tierra, prometen llegar a Proxima b en apenas dos décadas. Proxima b, el planeta que orbita en la zona habitable de Alpha Centauri, se ha convertido en el foco de la búsqueda de vida extraterrestre. Su cercanía lo hace especialmente atractivo, pero los 4,24 años luz que lo separan de la Tierra siguen siendo una frontera inalcanzable para la tecnología espacial actual. Las sondas más rápidas tardarían decenas de miles de años en llegar. El proyecto, impulsado por Stephen Hawking y Mark Zuckerberg, plantea lanzar cientos de diminutas sondas equipadas con velas ultraligeras. En lugar de viento, serían impulsadas por un haz de láser proyectado desde la Tierra, capaz de acelerarlas hasta el 20% de la velocidad de la luz, unos 60.000 km por segundo. Ese impulso reduciría el viaje a apenas 21 años. La estrategia del enjambre responde a la crudeza del trayecto: a esa velocidad, la radiación y el impacto con partículas espaciales pueden destruir las naves. El entusiasmo convive con enormes dificultades técnicas. Nadie sabe aún cómo frenar sondas tan rápidas al llegar a destino, y la miniaturización de sus sistemas de comunicación e instrumentación es un reto sin precedentes. Incluso con optimismo, los cálculos sitúan un lanzamiento hacia 2040 y la llegada de datos de Proxima b alrededor de 2080.