El Telescopio Espacial James Webb ha permitido confirmar la existencia del agujero negro más distante jamás observado, CAPERS-LRD-z9, que se encuentra a 13.300 millones de años luz de distancia. Esto significa que lo estamos viendo tal como era apenas 500 millones de años después del Big Bang. El agujero negro tiene una masa de hasta 300 millones de veces la de nuestro Sol y se estima que podría representar más del 4,5% de la masa total de todas las estrellas de su galaxia anfitriona. Los científicos utilizan la espectroscopia para identificar el agujero negro y han detectado una línea de emisión de hidrógeno notablemente ancha. El descubrimiento de CAPERS-LRD-z9 ha ayudado a explicar dos de los grandes misterios de la astronomía: por qué son tan brillantes y por qué son tan rojos. El equipo espera obtener más observaciones con el Webb para desentrañar los secretos de este objeto único. El líder del equipo de investigación, Anthony Taylor, explica que 'al buscar agujeros negros, esto es lo más atrás que se puede llegar en la práctica'. El descubrimiento ha generado más preguntas que respuestas, como cómo pudo crecer tanto y tan rápido. Los científicos tienen dos modelos para explicar su existencia: que el agujero negro no nació de una estrella, sino del colapso directo de una nube de gas primordial, o que nació de una de las primeras estrellas masivas que existieron.