El telescopio espacial James Webb, lanzado en diciembre de 2021, necesitaba una corrección para mejorar su nitidez desde 1,5 millones de kilómetros de distancia. El componente clave fue el interferómetro de enmascaramiento de apertura (AMI), diseñado por Peter Tuthill. El AMI ayuda a identificar y corregir distorsiones ópticas que afectan la calidad de las observaciones. Un equipo liderado por Louis Desdoigts desarrolló un modelo computacional que simula la física óptica del AMI y una herramienta de aprendizaje automático para corregir el efecto de sangrado de píxeles. Tras entrenar el sistema con estrellas conocidas, se aplicó a otros datos, logrando mejorar la resolución del telescopio. Se han obtenido resultados notables, como la observación de un planeta tenue y una enana marrón en el sistema HD 206893, y la detección de un chorro de material expulsado por un agujero negro en la galaxia NGC 1068. El trabajo realizado con el AMI servirá como modelo para calibrar instrumentos de próxima generación, como el telescopio espacial Roman.