Un estudio liderado por Agustín Ibáñez de la Universidad Adolfo Ibáñez de Santiago de Chile, encontró que participar en actividades creativas puede ralentizar el envejecimiento cerebral. La investigación utilizó 'relojes cerebrales' basados en neuroimagen para medir la diferencia entre la edad real y la edad biológica del cerebro en 1.240 participantes. Los resultados mostraron que las personas creativas presentan un 'retraso' en su envejecimiento cerebral, lo que se traduce en una mente más joven y flexible. Actividades como bailar, pintar, tocar un instrumento o crear música estimulan simultáneamente las regiones motoras, emocionales y de memoria del cerebro, promoviendo la neuroplasticidad y protegiendo frente a la degeneración neuronal. El estudio sugiere que desarrollar la creatividad mantiene activo el cerebro de forma integral, mejorando la resiliencia cognitiva y reduciendo el riesgo de enfermedades como el Alzheimer, Parkinson o esclerosis lateral amiotrófica. La creatividad no requiere talento profesional, cualquier acción que desafíe al cerebro y despierte la emoción ayuda a mantenerlo joven.