Un equipo de científicos de la Universidad de Linköping ha desarrollado un método de bioimpresión que permite crear tejido con un sistema vascular funcional, es decir, vasos sanguíneos para hacer que el tejido esté vivo. Este método utiliza una tinta biológica denominada μInk y una impresora 3D para recrear un tejido artificial con una gran cantidad de células vivas. El sistema se puso a prueba en experimentos de trasplante en ratones y funcionó, ya que la bioimpresión con μInk pudo integrarse en el cuerpo y reparar el tejido secretando colágeno y produciendo nuevos vasos sanguíneos. El método también incluye la creación de redes 3D que se asemejan a los sistemas vasculares utilizando hidrogeles compuestos por 98% de agua. El equipo de científicos, liderado por el profesor asociado Johan Junker, espera que este método pueda ser utilizado en el futuro para reconstruir la piel y otros tejidos dañados. La impresión 3D ha existido desde los años 80, pero ha sido en la última década cuando ha experimentado un gran avance, gracias a la creación de máquinas más sencillas y asequibles. En 1981, el Dr. Hideo Kodama inventó la primera impresora 3D que utilizaba resina por capas que luego se polimerizaba, y en 1983, Charles 'Chuck' Hull inventó la estereolitografía, que es la tecnología que utilizan las impresoras 3D actuales.