Un equipo de científicos encontró más de mil cráteres bajo un iceberg en la Antártida en 2019. Estos cráteres son en realidad nidos de un pez antártico llamado Lindbergichthys nudifrons. Los nidos están organizados en patrones geométricos y contienen huevos. Los machos del pez permanecen vigilando el nido durante meses. El descubrimiento se produjo en el Mar de Weddell, donde se está evaluando la designación como Área Marina Protegida. El equipo encontró 1.000 nidos activos en solo cinco áreas muestreadas, con seis formas geométricas distintas. Los nidos pueden contener pequeños guijarros o estar situados junto a rocas, lo que ofrece ventajas críticas para la supervivencia de los huevos. El descubrimiento es importante para la conservación del ecosistema antártico.