Investigadores de la Universidad de Míchigan han desarrollado una técnica para cargar baterías de coches eléctricos cinco veces más rápido en temperaturas bajo cero, sin reducir su vida útil. La técnica combina canales microscópicos y un recubrimiento innovador, permitiendo cargar baterías de iones de litio a -10°C con una mejora del 500%. Los resultados muestran que las baterías modificadas mantienen su capacidad y se cargan cinco veces más rápido, incluso en condiciones extremas. La solución no requiere rediseñar completamente los procesos de fabricación y puede aplicarse a baterías comerciales sin cambiar la tecnología base.