El proyecto europeo ONE-BLUE estudia los efectos de los contaminantes emergentes en el océano, como los PFAS, microplásticos y antibióticos, en la salud humana y la biodiversidad marina. El equipo de investigación ha realizado cuatro campañas oceanográficas y ha recogido muestras de agua, sedimentos y organismos para entender cómo estos contaminantes interactúan con el cambio climático. Los resultados muestran que estos contaminantes pueden ingresar a la cadena alimentaria humana y afectar la salud, además de tener efectos devastadores en la biodiversidad marina. El proyecto busca desarrollar tecnologías para monitorear estos contaminantes y reducir su impacto en el medio ambiente.