La crisis climática impacta a millones de personas en todo el mundo, con proyecciones de la OMS que indican hasta 250.000 muertes adicionales por año en las próximas décadas. La biotecnología se presenta como una herramienta esencial para crear un modelo productivo más limpio y eficiente. El centro tecnológico AINIA desarrolla procesos para mejorar la producción de bioenergía y biocombustibles, como el proyecto UPBIOMET+, que aplica procesos bioelectroquímicos para incrementar la generación de metano. También se trabaja en la valorización de envases biodegradables post-consumo mediante reciclaje químico en proyectos como REVALORIZA. La industria alimentaria también se beneficia de la biotecnología, con técnicas de extracción y purificación para transformar residuos vegetales en ingredientes funcionales de alto valor. Las microalgas son organismos microscópicos con una enorme capacidad para capturar CO₂ atmosférico, y se utilizan como base para bioestimulantes y bioplaguicidas en agricultura. La edición genética y la agricultura de precisión también se posicionan como herramientas esenciales para reducir el uso de fitosanitarios y mejorar la calidad de los cultivos. La biotecnología ya está demostrando que es posible transformar industrias enteras desde dentro, aplicando conocimiento científico para generar cambios tangibles y sostenibles.