En los Alpes suizos, un grupo de ingenieros ha encontrado una forma de aprovechar la nieve para producir electricidad en invierno. La clave está en el efecto albedo, que permite que la superficie blanca de la nieve refleje gran parte de la radiación solar, devolviendo la luz hacia los paneles y mejorando su rendimiento. Los investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL) y el Instituto WSL para la Investigación de la Nieve y las Avalanchas han desarrollado un modelo que simula cómo la nieve interactúa con las estructuras solares en alta montaña. El estudio se centra en Helioplant, un diseño solar vertical que permite que la nieve se desprenda sin cubrir los paneles. Las simulaciones demostraron que los paneles más eficientes se elevan al menos 0,6 metros sobre el suelo y se orientan en dirección al viento. El equipo utilizó Snowbedfoam, una herramienta de dinámica de fluidos computacional, para reproducir cómo el viento y los copos se comportan en un entorno real. El objetivo es crear sistemas fotovoltaicos más resistentes y eficientes en la nieve. Otros países como Noruega y Estados Unidos también están trabajando en proyectos similares.