La NASA lanzó la misión TRACERS el 23 de julio con el objetivo de estudiar el campo magnético terrestre mediante dos satélites gemelos, SV1 y SV2. Sin embargo, apenas dos días después del lanzamiento, se perdió el contacto con el satélite SV1 debido a un posible fallo en el subsistema de energía. Aunque su gemelo SV2 continúa operativo, la misión fue diseñada para funcionar en dúo, por lo que la pérdida de SV1 deja la historia incompleta. Los científicos no descartan ninguna posibilidad y esperan que, hacia finales de agosto, la orientación de la nave permita que sus paneles solares reciban suficiente energía para revivirla. Si esto ocurre, el equipo podría restablecer el vínculo y salvar la misión. La NASA analiza datos silenciosos y rastros sutiles que podrían indicar si hay vida tecnológica aún en SV1. La respuesta a lo que ocurrió con SV1 podría llegar con el sol, y lo que suceda no será solo un incidente técnico, sino una señal. La misión TRACERS es una operación suspendida entre la ciencia y la espera.