En 2022, Elon Musk ofreció a Tim Cook una alianza para que Apple utilizara Starlink como proveedor exclusivo de conectividad satelital, pidiendo 5.000 millones de dólares por 18 meses de exclusividad y 1.000 millones anuales después. Tim Cook rechazó la oferta y optó por firmar con Globalstar, una empresa más pequeña. Ahora, tres años después, la conectividad satelital del iPhone está en una encrucijada. Starlink ha anunciado una alianza con T-Mobile que permite a cualquier smartphone, incluidos los iPhone de T-Mobile, utilizar internet completo desde el espacio. Apple sigue invirtiendo en Globalstar, pero su situación es precaria y depende casi exclusivamente de Apple. Si Globalstar se vende y Apple no compra, perderá su única red satelital exclusiva para los iPhone. SpaceX ha comprado el espectro inalámbrico de EchoStar por 17.000 millones y ha adaptado sus satélites para usar el mismo espectro de radio que los iPhone emplean con Globalstar. Esto deja a Apple sin margen de maniobra y obligada a negociar con Elon Musk si llega el fin de Globalstar.