El debate sobre la viabilidad de construir centros de datos en órbita ha estado calentándose en Silicon Valley. Elon Musk ha entrado en la conversación argumentando que bastará con escalar los satélites Starlink V3, que tienen enlaces láser de alta velocidad. La idea de mover la computación a la órbita terrestre responde a la crisis energética de la inteligencia artificial. El espacio ofrece energía casi ilimitada y refrigeración gratuita. Jeff Bezos y Eric Schmidt también están involucrados en este negocio. Musk tiene Starship, el cohete gigante que dependen todos los modelos de negocio de sus competidores para ser rentables. La constelación Starlink de SpaceX ya ha lanzado 10.000 satélites y prepara el despliegue de los nuevos satélites V3. Cada lanzamiento de Starship añadirá 60 terabits por segundo de capacidad a una red que ya es una malla de computación y datos global.