La electrónica biodegradable es una revolución que busca reducir los residuos electrónicos, que podrían alcanzar entre 62 y 82 millones de toneladas en los próximos años. Los científicos han desarrollado materiales como la celulosa, la seda y el magnesio para crear dispositivos que se desintegran de forma natural y segura. La tecnología de leaftronics, desarrollada en Alemania, utiliza placas de circuito que imitan las hojas y se biodegradan. En Corea del Sur, se han creado fibras electrónicas conductoras que pueden integrarse en prendas o wearables y luego descomponerse en el suelo o mediante enzimas. La electrónica implantable también se ha desarrollado, permitiendo que los dispositivos se disuelvan en el cuerpo después de cumplir su función. La DissolvPCB es otra innovación que permite reciclar placas electrónicas de prototipos de manera sostenible.