China ha presentado una hoja de ruta para liderar la industria de interfaces cerebro-computadora (BCI) a nivel global en 2030. El plan incluye 17 medidas para mejorar chips de lectura cerebral y algoritmos de descodificación, y fabricar dispositivos médicos y de consumo. Empresas como NeuroXess y NeuCyber NeuroTech han probado dispositivos en pacientes con parálisis, logrando resultados como mover cursores y descodificar el habla en tiempo real. El plan también contempla aplicaciones para monitorizar enfermedades cerebrales y prevenir accidentes de tráfico. China quiere democratizar la BCI como producto de consumo, fabricando dispositivos no implantables en forma de auriculares, gafas o visores. El país tiene una ventaja industrial, siendo el mayor productor mundial de electrónica de consumo. El objetivo es aprobar al menos un sistema de BCI para 2027 y tener una industria globalmente competitiva en 2030. Esto podría amenazar el liderazgo de empresas como Neuralink en EE. UU.