La piezoelectricidad es un principio físico que permite generar carga eléctrica cuando se aplica presión o deformación mecánica a ciertos materiales. Esta propiedad se ha aplicado en infraestructuras urbanas como pavimentos y carreteras para generar electricidad. Un ejemplo es la estación de Shibuya en Tokio, donde se instaló una alfombra piezoeléctrica que generaba 0,1 vatios por cada paso de una persona de 61 kilos. La empresa británica Pavegen Systems ha desarrollado baldosas que generan electricidad y recogen datos sobre el flujo de personas. En California, se ha probado un sistema piezoeléctrico en carreteras con una densidad de energía de 333 vatios por pie cuadrado, lo que equivale a 3,6 kW/m². Se estima que una milla de carretera equipada con este sistema podría generar más de 900.000 kWh al año. Sin embargo, el coste es considerable, alrededor de 9.000 dólares por kW instalado, con una durabilidad estimada de 20 años. La generación energética de estos sistemas sigue siendo limitada, pero tienen ventajas claras como herramienta de medición y análisis urbano.