Un equipo de científicos de la Universidad Johns Hopkins ha logrado un avance en la química de fabricación de microchips que promete impulsar la próxima generación de dispositivos más rápidos, compactos y asequibles. La investigación describe cómo se ha logrado un método innovador que combina metales con química fotosensible para crear circuitos casi invisibles al ojo humano. Esto se logra mediante la utilización de radiación "beyond extreme ultraviolet" (B-EUV) y materiales metal-orgánicos, como el zinc y el imidazol, que permiten grabar detalles por debajo de los 10 nanómetros. La deposición química líquida (CLD) es la técnica desarrollada para aplicar de manera uniforme las capas de materiales metal-orgánicos. La colaboración internacional entre varias instituciones ha sido clave para este avance. Se prevé que esta tecnología sea estándar en la fabricación de microchips dentro de 10 años, lo que podría traducirse en dispositivos electrónicos más rápidos, con menor consumo energético y costos reducidos.