En Silicon Valley, la nueva generación de jóvenes emprendedores ha dejado atrás las fiestas con alcohol y prioriza sus proyectos empresariales. El consumo de alcohol entre los jóvenes de la generación Z se está reduciendo un 4,5% anual desde 2011. Marty Kausas, fundador de la startup Pylon, trabajó 92 horas a la semana y canceló sus vacaciones. La rutina diaria de estos emprendedores incluye jornadas laborales largas y actividades como reuniones en saunas o rutinas de gimnasio. La imagen de una existencia ascética es importante para ellos. El consumo de alcohol ha dejado de ser el eje central en las fiestas y se ha adoptado una filosofía más cercana a la productividad. En los eventos de inteligencia artificial de San Francisco, el alcohol está ausente. Los datos apuntan a que el consumo medio de alcohol por adulto en Europa pasó de 12 litros anuales en 2000 a 9,5 litros en 2019.