China está construyendo la presa de Motuo en el Tíbet, un proyecto que busca producir energía a una escala sin precedentes. La presa se apoya en la fuerza del río Yarlung Tsangpo y contará con túneles de hasta 20 kilómetros que alimentarán cinco centrales hidroeléctricas interconectadas. El resultado será de 300 teravatios-hora al año, tres veces más que la famosa presa de las Tres Gargantas. El costo estimado de la construcción asciende a 167.000 millones de dólares y generará más de 200.000 empleos. La presa de Motuo no solo es un símbolo de poder tecnológico, sino también una pieza central de la estrategia nacional para transportar electricidad desde las regiones occidentales hacia las ciudades del este. El impacto de la presa no se limita a China, ya que genera tensiones en India y Bangladesh, países aguas abajo que temen alteraciones en el caudal de los ríos y sus ecosistemas.