La carga inalámbrica es una tecnología que utiliza el estándar Qi para cargar móviles sin cables. Funciona mediante una bobina de cobre interna que genera un campo magnético alterno, induciendo corriente en la bobina del móvil. La posición del móvil es importante para una carga eficiente, y las bases de carga suelen tener marcas o imanes para ayudar a encajar el móvil en el punto óptimo. La carga inalámbrica es más lenta que la carga por cable, con velocidades de 5 a 15 W, mientras que la carga por cable puede alcanzar velocidades de 25 W o más. Sin embargo, la carga inalámbrica es más cómoda y segura, ya que los sistemas actuales monitorizan la temperatura y recortan la potencia si detectan un objeto metálico entre el móvil y la base. La carga inalámbrica no destroza las baterías, ya que los móviles modernos gestionan la energía de forma cuidadosa. Es importante elegir bases y adaptadores de calidad y evitar fundas gruesas o con placas metálicas en la zona trasera.