Las fuerzas ucranianas han logrado capturar a soldados rusos utilizando exclusivamente drones aéreos y plataformas robóticas terrestres, sin emplear infantería humana. Esto se ha logrado gracias a la tecnología de inteligencia artificial desarrollada por la empresa local Swarmer, que permite a los drones comunicarse entre sí y asignar funciones de manera autónoma. El ejército ucraniano ha empleado este sistema más de un centenar de veces, normalmente en combinaciones de tres drones, para atacar trincheras, posiciones de artillería o equipos rusos. La proximidad entre aparatos reduce la vulnerabilidad al jamming ruso y permite a un solo piloto manejar varios aparatos. La empresa Swarmer ya ha probado enjambres de hasta 25 drones y se prepara para experimentar con más de 100. Esto plantea cuestiones estratégicas y éticas de alcance global, ya que la autonomía creciente de las armas genera un debate profundo sobre la delegación de decisiones de atacar y matar en algoritmos. La ONU ha pedido regulación sobre armas autónomas letales, mientras que Washington y sus aliados mantienen la exigencia de que haya un operador humano en la cadena de muerte.