El 3 de septiembre, China realizó un desfile militar en la Plaza de Tiananmén, mostrando misiles intercontinentales, lobos robot y submarinos no tripulados. El desfile marcó la primera vez que China mostró públicamente los tres pilares de su tríada nuclear. La puesta en escena transmitió una idea de disuasión global, pero la narrativa oficial dejó en claro que las armas no son nada sin el soporte invisible que las coordina: el software. China apuesta por una integración entre fuerza y tecnología, con algoritmos que gestionan tiempos de respuesta y predicen escenarios. El EPL presentó lobos robot de 70 kilos y drones furtivos de ataque. El 85% de los contratos de IA militar se han adjudicado a universidades y empresas privadas. China quiere que las decisiones críticas se tomen en nanosegundos, sin esperar autorizaciones prolongadas. El desfile celebró el final de la Segunda Guerra Mundial y envió un mensaje global: China ya no es un actor regional, sino una potencia con ambiciones globales.