China está desarrollando exoesqueletos inteligentes que convierten a la infantería en fuerza aumentada, con resistencia física sobrehumana y autonomía en terrenos imposibles. Estos exoesqueletos están diseñados con servomotores, baterías intercambiables y algoritmos de inteligencia artificial que aprenden del soldado y anticipan su movimiento. Los primeros ensayos se llevaron a cabo en la meseta de Karakorum, donde los militares lograron transportar cargas de hasta 70 kilos con esfuerzo mínimo. El plan chino busca garantizar autonomía logística y superioridad operativa para 2049, centenario de la República Popular. Los exoesqueletos son adaptables y pueden colocarse en menos de un minuto, ajustando su respuesta a la condición física de cada usuario. Esto redefine la modernización bélica y plantea una nueva frontera en la guerra del futuro.