En 1913, Fiat alcanzó una velocidad punta de 212,87 km/h con su modelo S76, conocido como La bestia de Turín. Este coche tenía un motor de cuatro cilindros y 28,4 litros de cilindrada, capaz de generar 290 caballos de potencia a 1900 rpm. La idea de Fiat era crear un automóvil que fuera todo potencia bruta, y lo consiguió con este modelo. El Fiat S76 fue probado en Turín y alcanzó los 185 km/h en segunda marcha. Luego, fue trasladado a la pista de Brooklands en Inglaterra, donde Pietro Bordino se negó a llevar el coche más allá de los 90 mph (145 km/h) debido a su velocidad. Finalmente, en Ostende, Bélgica, con Arthur Duray al volante, el Fiat S76 alcanzó los 212,87 km/h. Sin embargo, la carrera organizada era de ida y vuelta y una avería impidió al Fiat S76 cubrir el recorrido en el tiempo máximo permitido. La bestia de Turín tenía un récord oficioso. En 2019, una unidad restaurada del Fiat S76 participó en el evento Goodwood, donde cubrió todo el circuito de la subida a una de las colinas más famosas del mundo del motor.