La compañía YASA ha presentado un prototipo de motor eléctrico que pesa apenas 13,1 kilos y produce 550 kW de potencia, equivalente a más de 740 caballos. La clave está en la arquitectura de flujo axial, que elimina la necesidad de la pesada carcasa cilíndrica. Esto da como resultado una densidad de potencia inédita de 42 kW por kilo. Los ingenieros celebran la flexibilidad que aporta este motor, que permite colocarlo en lugares estratégicos y cambiar las reglas del diseño automotriz. YASA ha patentado la tecnología y trabaja en trasladarla a la producción masiva, lo que podría dejar atrás la combustión como indispensable. El motor es capaz de sostenerse con las manos y rinde como un superdeportivo, lo que confirma que el futuro de la movilidad ya no depende del motor de gasolina.