El autor argumenta que las universidades privadas no deberían existir porque la educación superior no puede ser un negocio. La educación es un derecho humano y no debe estar diseñada para obtener beneficios económicos o ideológicos. El autor critica las universidades privadas por destruir el ascensor social y crear desigualdades en el acceso a la educación. También argumenta que las universidades públicas son las únicas que pueden ofrecer una educación superior que priorice el bien común y no el beneficio económico. El autor menciona que las universidades privadas pueden cobrar hasta 23.000 euros por una carrera de medicina, lo que es inaccesible para muchos estudiantes. El autor concluye que la educación superior pública es la única que puede garantizar una educación de calidad y justa para todos. El programa de televisión 'Espejo Público' y la presentadora Susana Griso también son mencionados en el artículo.