Una pareja compró una casa de 300.000 euros en el área metropolitana de Helsinki en 2022, pero la fachada presentaba defectos visibles como clavos hundidos, hileras torcidas y agujeros en la madera. Los dueños reclamaron una rebaja de 36.600 euros y el reembolso de 5.800 euros por la inspección técnica. Un perito determinó que los defectos no podían repararse con simples retoques y que la única solución viable era rehacer toda la fachada, con un coste aproximado de 37.000 euros. La constructora negó los defectos, pero el tribunal dio la razón a los propietarios y obligó a la empresa a aplicar la rebaja de precio solicitada, pagar los costes de la inspección y abonar 30.000 euros en gastos judiciales. La empresa apeló, pero finalmente alcanzó un acuerdo extrajudicial para pagar las cantidades fijadas por la primera instancia y cubrir sus propios costes legales. La disputa terminó con un coste total de 72.000 euros para la constructora.