Finlandia, conocida por su modelo de bienestar social, enfrenta una crisis de natalidad con una tasa de natalidad de 1,3 en 2023, la más baja en seis décadas. El Gobierno ha identificado factores como cambios culturales, relaciones inestables y problemas para conciliar la vida profesional y la crianza. Para abordar este problema, se han propuesto 20 medidas, incluyendo incentivos financieros para mujeres que tengan su primer hijo antes de los 30 años, mejorar la educación y la conciliación laboral, y brindar asesoramiento en materia de fertilidad. La ministra de Seguridad Social, Sanni Grahm-Laasonen, ha destacado la importancia de encontrar soluciones para reducir la brecha entre el número ideal y el número real de hijos. El Gobierno ha anunciado su intención de aumentar la compensación por las donaciones de óvulos. La tasa de natalidad en Finlandia ha caído a un mínimo histórico, y el retroceso ha sido más pronunciado que en los demás países nórdicos.