Finlandia, considerado el país más feliz del mundo, enfrenta una crisis de baja natalidad. Desde 2010, la tasa de fertilidad ha disminuido rápidamente, llegando a 1,25 hijos por mujer en 2023. A pesar de tener un sistema de bienestar avanzado, la natalidad ha caído a un mínimo histórico. El gobierno finlandés ha buscado respuestas y ha identificado varias razones, incluyendo la inestabilidad de las relaciones, la incertidumbre laboral, los problemas de salud mental y el coste de la vivienda. El informe gubernamental incluye 20 medidas para revertir la curva, como bonos para mujeres que tengan su primer hijo antes de los 30, ventajas fiscales y facilidades hipotecarias. La ministra de Seguridad Social, Sanni Grahm-Laasonen, ha reconocido que la tasa de fertilidad ha caído a un mínimo histórico y que el retroceso ha sido más pronunciado que en los demás países nórdicos. La profesora Anna Rotkirch ha explicado que el descenso se debe sobre todo a la caída del número de primeros nacimientos y al aumento de la proporción de personas sin hijos.