Un informe de Newzoo destaca que EE.UU. y Europa, con solo el 20% de los jugadores globales, generan casi la mitad del gasto total mundial en videojuegos. Esto se debe a una combinación de mayor poder adquisitivo, mayor disposición a pagar y un gasto medio por persona más alto. En Norteamérica, cada jugador que paga gasta de media 324,9 dólares al año, más del doble que en Europa. La tasa de conversión, es decir, el porcentaje de jugadores que invierten dinero en el juego, es del 65% en Norteamérica y del 57% en Europa. Las regiones con mayor presencia de PC y consola lideran en volumen de gasto, mientras que en mercados emergentes donde el móvil es la única vía de acceso, los ingresos se mantienen modestos. África y Oriente Medio están experimentando un crecimiento anual del 6% en número de jugadores y pagadores, y podrían convertirse en el próximo gran mercado a medio plazo.