Una mujer húngara de 80 años, Veronika, descubrió que había estado pagando una tarifa mensual por un servicio de telefonía móvil que nunca utilizó durante diez años. La empresa Magyar Telekom, filial húngara de Telekom, le ofreció una promoción en 2015 para reducir el coste de su línea fija si añadía una suscripción móvil al paquete. Veronika aceptó la oferta por teléfono, pensando que no aumentarían sus gastos, pero nunca utilizó el móvil. Las facturas se pagaron automáticamente mediante domiciliación bancaria durante diez años, sin que Veronika revisara en detalle los cobros. La familia de Veronika presentó una reclamación a Telekom, solicitando el reembolso total o parcial de las cantidades pagadas, pero la empresa rechazó la petición, argumentando que no tiene obligación legal de monitorear el uso real de los servicios ni de advertir sobre gastos innecesarios. La empresa añadió que los clientes, al firmar un contrato, se comprometen a pagar las tarifas mensuales 'independientemente del uso real'.