El grupo BRICS, formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, se ha expandido con la incorporación de cinco nuevos miembros: Egipto, Etiopía, Irán, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Además, 13 países más se han convertido en naciones asociadas, lo que refleja el creciente peso del Sur Global. En términos de población, los BRICS representan el 45% de la humanidad, mientras que el G7 representa solo el 10%. Aunque el G7 sigue liderando en términos de PIB, con 46,3 billones de dólares frente a los 28,5 billones del bloque emergente, las proyecciones apuntan a que esta brecha se reducirá. Los países BRICS producen el 44% del petróleo mundial, lo que los convierte en un jugador clave en el tablero de la energía. La entrada de Irán y Arabia Saudí amplifica esta influencia. El bloque busca desafiar la hegemonía del dólar y de instituciones como el FMI o el Banco Mundial, pero enfrenta desafíos internos debido a la diversidad de sus miembros, que incluyen democracias y autocracias, aliados circunstanciales y rivales históricos.