La Unión Europea planea una reforma fiscal para reforzar su liderazgo global, con una nueva tributación directa para las compañías que operan en el mercado único. La base de esta nueva agenda se encuentra detallada en el informe Desafíos fiscales en la política de competitividad de la Unión Europea, elaborado por el EY Strategic Tax Observatory. La propuesta más destacada es la creación del Corporate Resource for Europe (Core), una contribución fiscal anual que afectaría a las empresas con una facturación superior a los 100 millones de euros. Según las estimaciones de la Comisión Europea, el Core podría generar más de 6.800 millones de euros anuales a partir de 2028. La estrategia incluye incentivos fiscales para la transición verde y la innovación, como créditos, amortizaciones aceleradas y deducciones específicas para los sectores industriales de difícil descarbonización. España podría jugar un papel activo en esta transformación, ya que su política fiscal está alineada con muchas de las propuestas. El tejido empresarial español ya ha manifestado su apoyo a medidas que simplifiquen los trámites y refuercen la resiliencia industrial en un escenario global cada vez más complejo. La reforma busca que las grandes corporaciones contribuyan directamente al presupuesto comunitario, y se estima que podría generar fondos para financiar bienes públicos comunes como la seguridad, la transición energética o la digitalización.