La agencia de calificación de riesgo S&P ha subido la nota a España a A+ con perspectiva estable, debido a la mayor solidez de una economía menos vulnerable a cambios repentinos en las condiciones de financiación externa y poco expuesta a la política arancelaria de Estados Unidos. Se proyecta un fuerte crecimiento del empleo y de la demanda interna, lo que favorecerá en 2025 un avance del PIB del 2,6%, tres veces más que lo previsto de media para la eurozona. La mejora del empleo y de la demanda nacional es atribuible en buena medida a la inmigración, y en particular a la procedente de América Latina, así como al aumento de la inversión y al efecto de las reformas estructurales previas. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha destacado que la mejora de la calificación de España se traduce en una mayor confianza de los mercados, una mayor demanda de deuda soberana y un menor coste de financiación tanto para el Estado como para las empresas. Se espera que el crecimiento de la economía se desacelere al 1,9% en 2026, y que para 2027 y 2028 se produzcan avances del 1,8%. A final de año se habrán ahorrado 350 millones de euros en intereses de la deuda.