Sergio Menéndez, un joven de 28 años, trabaja como carpintero de aluminio en un pequeño taller familiar en Barcelona. A pesar de que muchos jóvenes prefieren trabajos menos físicos y exigentes, Sergio defiende que la metalurgia es un oficio estable y bien pagado. Empezó a trabajar con su padre durante la pandemia y ha visto cómo ha subido el precio del aluminio y se han reducido los márgenes. En unos meses, Sergio tomará el relevo de su padre, que está a punto de jubilarse, y será él quien mantenga en marcha la empresa familiar. Sergio considera que la metalurgia es un trabajo creativo y que se puede vivir bien de este oficio, siempre que no falten pedidos de empresas y particulares. Ha pasado de ser aprendiz a ser el relevo generacional en la empresa, y asume la responsabilidad de trabajar con cuidado y usar las protecciones adecuadas para prevenir lesiones.