Ferrán, un analista de 30 años, solía gastar 3,85 euros diarios en un café en una cafetería elegante. Un amigo le explicó que ese gasto diario podría tener un impacto significativo en su futuro financiero. Ferrán calculó que, invirtiendo ese dinero en el S&P 500, podría obtener una rentabilidad de 425.775,99 euros en 30 años. Con un ahorro inicial de 1.300 euros y aportaciones mensuales de 77 euros, su inversión total sería de 29.020 euros. Ferrán decidió dejar de beber café caro y empezó a hacerse su propio café en la oficina, gastando solo 1,25 euros al mes. Ahora, después de dos años, Ferrán está convencido de que su decisión fue acertada y que el hábito de invertir es como hacer ejercicio, una vez que se le pilla el truco. La historia de Ferrán muestra cómo el tiempo y el interés compuesto pueden tener un impacto significativo en la libertad financiera.