A pesar de las reformas emprendidas por el presidente ultraliberal Javier Milei, el coste de la financiación sigue siendo demasiado elevado. Argentina sigue fuera del circuito de los mercados globales, a pesar del enorme rescate del FMI. La crisis económica crónica ha provocado que Argentina haya suspendido el pago de su deuda soberana en varias ocasiones. El ministro de Economía, Luis Caputo, ha conseguido un préstamo de 20.000 millones de dólares por parte del FMI y otros 22.000 millones de dólares de manos de otros organismos multilaterales. Sin embargo, Milei sigue sin poder acceder a los mercados internacionales en dólares. El diferencial sobre los bonos del Tesoro estadounidense que exigen los inversores para mantener deuda argentina en dólares se sitúa en 7,71 puntos porcentuales. Los inversores no olvidan la jubilosa vuelta de Argentina a los mercados de capital en 2016, que terminó en crisis en 2018. La esperanza del mandatario es que su formación, La Libertad Avanza, obtenga un buen resultado en las elecciones de media legislatura de octubre, lo que podría otorgar certezas a los inversores y reducir el diferencial de la deuda argentina.