La tarifa plana de luz y gas es una modalidad que ofrece a los usuarios una cuota al mes personalizada mientras dura el contrato. Esto permite a los clientes pagar siempre la misma cantidad, independientemente de la energía que consuman. Sin embargo, las empresas del sector establecen límites de consumo anuales y, en caso de sobrepasarlos, se aplica una regularización. La regularización puede implicar un ajuste en la cuota para el año siguiente o un cambio de tarifa. La OCU afirma que las tarifas planas de luz pueden ser hasta un 30% más caras que las de precio fijo libre del mercado. Para elegir la tarifa plana más económica, es importante considerar factores como la permanencia, la regularización, los planes de reembolso y el precio de referencia en las regularizaciones. Algunas compañías, como Rastreator, ofrecen herramientas para comparar tarifas y encontrar la más adecuada. La responsable de energía de Rastreator, Patricia Carril, destaca la importancia de conocer el gasto energético con antelación para evitar sorpresas. La tarifa plana no es igual que la cuota fija, ya que la cuota fija es una forma de pago que permite al cliente establecer la cantidad a pagar mensualmente, mientras que la tarifa plana es una modalidad que fija el precio durante el contrato.