Los tribunales de EE.UU. han declarado ilegales los aranceles globales impuestos por Donald Trump, lo que afecta directamente al sector del hardware. La sentencia no elimina de inmediato los aranceles, que seguirán vigentes hasta mediados de octubre. La industria está nerviosa, ya que el mandatario promete escalar el conflicto. Los consumidores y empresas seguirán soportando los sobrecostes, especialmente en productos como portátiles, placas base, memorias y gráficas. La Administración Trump puede recurrir al Tribunal Supremo. El presidente Trump defendió su estrategia en redes sociales y anunció que llevará el caso al Supremo. La pelota está ahora en el tejado del Supremo, pero el hardware ya está pagando la factura. Si la corte confirma el criterio de los jueces de apelación, se abriría la puerta a una rebaja de precios a medio plazo. La empresa TSMC ya está avisando de una subida de costes debido a este tema.