Los productores italianos de parmesano están utilizando microchips para proteger su producto de la falsificación. El parmesano es uno de los quesos más copiados del mundo, y su prestigio y alto valor lo hacen atractivo para los falsificadores. La Unión Europea ha creado el sello DOP para proteger productos como el parmesano, pero fuera de la UE, se siguen confundiendo productos de baja calidad con el auténtico parmesano. Se estima que el mercado de imitaciones mueve alrededor de 2.000 millones de dólares anuales, mientras que el parmesano auténtico movió 3,2 millones en 2024. Los productores italianos han desarrollado un sistema de microchips que se insertan en la etiqueta de caseína, lo que permite verificar la autenticidad del producto. El Consorcio Parmigiano Reggiano quiere que esta solución tecnológica se convierta en un estándar en su industria. La corteza del parmesano también cuenta con un sistema de puntos que actúan como una especie de documento de identidad. El objetivo es transmitir el valor del producto a nivel global y distinguirlo de productos con nombres similares que no cumplen los estrictos requisitos de producción y zona de origen.