Italia está luchando contra el turismo de masas, especialmente en los centros históricos, donde la gentrificación gastronómica está desplazando a la población local. Ciudades como Roma, Turín, Florencia, Palermo y Bolonia han implementado restricciones para frenar la apertura de nuevos restaurantes en sus cascos históricos. En Palermo, se han prohibido las nuevas licencias de restaurantes en zonas emblemáticas como Via Maqueda. En Florencia, no se permiten nuevas aperturas de bares, restaurantes o locales alimentarios en más de 50 calles del centro. La concejala de Comercio de Bolonia, Luisa Guidone, afirma que es necesario proteger el centro y mantener la mezcla de locales existentes. El turismo representa el 12% de la economía italiana, y el turismo gastronómico es una importante fuente de ingresos. Sin embargo, la ciudad está perdiendo su autenticidad y diversidad. Hasta junio de 2028, se estudiarán los nuevos proyectos comerciales en el núcleo histórico de Bolonia. En Roma y Turín, también se han implementado restricciones similares. La Federación Italiana de Empresas de Alimentos y Turismo critica que cada ciudad esté haciendo la guerra por su cuenta y no haya una ley promovida a nivel nacional.