El presidente de Rusia, Vladímir Putin, anunció el inicio de una operación militar especial en Ucrania el 24 de febrero de 2022. La guerra ha durado tres años y medio, y ha dejado muy tocada a la economía rusa. Los costes del conflicto se han financiado con las exportaciones de petróleo y productos refinados, y con los ingresos del Fondo Nacional de Bienestar Social. Sin embargo, la prolongación de la guerra ha hecho estragos en las finanzas rusas, obligando a Putin a adoptar medidas para dotar de dinero a las cuentas del país. El Ministerio de Finanzas ha anunciado un incremento en el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) de dos puntos porcentuales, alcanzando el 22%. También se ha subido el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) a comienzos de este año. El Ministerio de Finanzas pretende incluir a más pequeñas y medianas empresas en el entramado tributario, reduciendo el límite de ingresos anuales para la declaración de impuestos desde los 60 millones de rublos actuales a 10 millones de rublos. Estas medidas tienen como objetivo principal financiar la defensa y la seguridad, es decir, continuar sosteniendo económicamente la guerra frente a Ucrania.