La Comisión Europea presentará una revisión del mecanismo de ajuste en frontera por carbono (CBAM) a finales de este año, que entrará en vigor el próximo año. El CBAM es un impuesto sobre las emisiones generadas por las importaciones al bloque, destinado a proteger a la industria europea de la competencia de productos más baratos y más contaminantes. La revisión examinará medidas contra la elusión y propuestas sobre productos terminados que podrían incorporarse al ámbito de aplicación del CBAM. El sistema europeo de comercio de emisiones (ETS) establece que las empresas deben pagar alrededor de 80 euros por tonelada de carbono emitido. Las industrias pesadas recibirán asignaciones gratuitas de carbono hasta 2027, cuando se eliminarán progresivamente. El objetivo es que todas las empresas paguen por sus emisiones, ya sea a través del CBAM o del ETS. Más de 70 empresas han expresado su preocupación por la viabilidad económica de la transición limpia, mientras que países como Brasil, Turquía y Japón han introducido o reforzado sus esquemas nacionales de precios del carbono para evitar ser afectados por el impuesto. Ulrich Adam, director general de Orgalim, afirma que el diseño actual del CBAM implica que los fabricantes dejarán de ser competitivos a partir de 2026.