JPMorgan Chase ha iniciado una reestructuración en su división de banca privada para impulsar operaciones internacionales y atraer a las grandes fortunas del planeta. El objetivo es ofrecer servicios cruzados entre las diferentes plazas en las que opera el banco, permitiendo a sus clientes acceder a oportunidades de inversión en cualquier parte del mundo y proteger su patrimonio de los riesgos geopolíticos. La tendencia de diversificar inversiones geográficamente se ha acelerado en los últimos meses debido a la inestabilidad en los mercados mundiales. JPMorgan exige un mínimo de 10 millones de dólares para acceder a su exclusivo servicio de grandes patrimonios y ha nombrado a David Frame como nuevo responsable global de Banca Privada. Frame considera que la evolución de las operaciones confirma que tiene más sentido tratar a los grandes patrimonios como un grupo global, en lugar de segmentarlos por país. Un ejemplo de esto es la venta de los Boston Celtics por más de 6.100 millones de dólares, la compra más cara de una franquicia deportiva en la historia de Norteamérica.