Iberdrola planea invertir 9.000 millones de euros en España hasta 2028, con el cierre de la central nuclear de Almaraz como una de las decisiones clave. La medida busca reemplazar la generación nuclear con energía renovable, alineándose con los objetivos de descarbonización. De los 9.000 millones, aproximadamente 4.000 millones se asignarán a la red de distribución, aunque esta inversión está sujeta a la definición del marco regulatorio. La transición hacia renovables es una prioridad, con planes para ampliar la capacidad eólica y solar. La central de Almaraz genera cerca de 4.000 puestos de trabajo, y su cierre podría intensificar las tensiones con las autoridades regionales y los sindicatos. El anuncio ha coincidido con las recientes protestas de los trabajadores de Almaraz, quienes piden la renovación de la autorización de explotación más allá de 2027-2028. La compañía asegura que el cierre forma parte de un modelo sostenible a largo plazo, pero la falta de detalles sobre la reconversión industrial ha levantado críticas. El Gobierno de España y la Junta de Extremadura podrían verse obligados a mediar para equilibrar los intereses energéticos y sociales en la región.