La industria del automóvil en Europa está experimentando un cambio significativo hacia la transición eléctrica. El Grupo Volkswagen, líder en la industria, ha registrado un aumento del 1% en ingresos hasta septiembre, alcanzando 238.700 millones de euros, pero su beneficio operativo se ha reducido un 58% debido a costes de reestructuración y transición eléctrica. Las marcas surcoreanas Hyundai y Kia también están ajustando su estrategia debido a la presión de los aranceles y la competencia en el mercado eléctrico. Por otro lado, la marca china BYD se consolida como una potencia global en la industria del automóvil, con un aumento del 45% en facturación y un beneficio neto que se disparó un 80% interanual. La empresa planea fabricar en suelo europeo para esquivar aranceles y competir directamente con las gamas eléctricas de Volkswagen, Renault y Stellantis. El sector vive una transición donde la escala global y la eficiencia tecnológica pesan más que la tradición industrial, y los márgenes se estrechan debido a la competencia y los aranceles.